La Comparsa
Se trata de uno de los actos con más tradición de nuestra fiesta, en el que un grupo de figuras pasea por las calles al son de músicas con diferentes ritmos, y en la que se dan cita todos aquellos navarros (y visitantes con ganas de conocer nuestra fiesta en profundidad) a quienes les apetece despertarse de la forma más alegre y festiva posible.
Los gigantes que actualmente podemos ver en San Fermín fueron elaborados en 1860, aunque antes de estos hubo otros, y otros en siglos anteriores. Y es que ya en el siglo XIII Pamplona contaba con tres gigantones. En un mundo en el que cuando alguien hace algo durante 5 años seguidos, ya se considera tradición, estas cifras son la repera. Y es que aproximadamente ochocientos años de tradición dan para mucho. Para empezar, ya no son tres gigantes, sino ocho, ya que con el paso del tiempo han ido adoptando nuevos miembros a su familia (¡mira, como Angelina Jolie!). Además, no se han añadido personajes al tuntún, sino que se ha optado por escoger personajes de distintos lugares del mundo (pues eso, como Angelina Jolie). El grupo de gigantes que, desde dentro, mueven los miembros de la comparsa está compuesto por cuatro parejas de reyes y reinas que representan a Europa, Africa, Asia y América.
Además de sumarse gigantes a ese primer trío inicial, a estos personajes de cuatro metros de alto les salió una corte de cabezudos. Los cabezudos, de tamaño normal pero de testa considerable (por no decir cabezones), son cuatro personajes que pasean por la calle acompañando a los gigantes. Son el alcalde, el concejal y la pareja de japoneses.
Similares a los cabezudos son los kilikis. También con cabeza desproporcionada, Barbas, Patata, Verrugón, Coletas, Caravinagre y Napoleón se dedican a pegar a los críos con un modernísimo artefacto de última generación que recibe el nombre de verga, que no es otra cosa que una vejiga de cerdo atada a un palo. Si en un momento dado, el foráneo no tiene muy claro si lo que tiene delante es un cabezudo o un kiliki, hay algo infalible para salir de dudas. ¿Mirar si lleva el "arma"? No es necesario, bastaría con mirar a los niños que tenga cerca. Si hay un kiliki rondando la zona, los más pequeños se agarrarán a sus padres como gaticos asustados. Y es que el kiliki actúa como repelente natural para los niños. En el típico simulacro de incendios de los colegios, bastaría con exterder el rumor de que hay un kiliki suelto en el edificio, y tendrías a todos los críos fuera en medio segundo, ¡si hace falta se tiran por las ventanas!
Los últimos en llegar a la familia de la comparsa han sido los seis zaldikos, que lo hicieron en fechas cercanas a 1940, junto a algunos kilikis. Los zaldikos representan a unos jinetes que están a medio camino entre bufones y pajes.
Con estos personajes, la comparsa se ha convertido con el paso del tiempo, en uno de los actos oficiales de San Fermín que más gusta a la gente, ya que está dirigido a todas las edades. Los gigantes, kilikis, cabezudos y zaldikos gustan tanto al padre como al hijo, aunque a veces el hijo acabe llorando desconsolada y exageradamente porque Caravinagre le ha dado en el culo. No debe ser para tanto el disgusto, si al año siguiente cuando se acercan los sanfermines, el niño sólo tiene en mente ir a las barracas y a ver a los kilikis.
Gracias por su comentario
Publicidad