Consejos
Como en cualquier aglomeración o evento multitudinario, hay que tener
presente la figura del mangui. Y es que en Sanfermines, mientras casi
todos están de vacaciones, el colectivo de los carteristas encuentra
bastante trabajo. Para evitar que los chorizos hagan negocio contigo,
es conveniente no llevar más cosas de las que puedas controlar. Con
cartera, móvil y llaves deberías apañarte. El bolso, igual que la
riñonera o la bandolera, se debe llevar siempre cruzado y por delante
preferiblemente. Eso, y no dejarla en ningún momento. Estos manguis
aprovechan las aglomeraciones en las calles más transitadas, las
avalanchas en bares, y suelen ir compinchados entre varios. Ojo a tus
bolsillos.
En cuanto a tu ropa, si vienes mínimamente informado ya sabrás que para no desentonar deberás vestir de blanco y rojo. Si además quieres conocer la parte más juerguista de los Sanfermines, conviene que al hacer la maleta o la mochila, no deberías meter en ella tus mejores camisetas.
San Fermín es una fiesta y está claro que queremos y tenemos que disfrutar, pero la ley sigue funcionando igual que durante el resto del año. Aunque hacer el vándalo te pueda parecer muy divertido, es probable que los municipales tengan otra opinión al respecto, y con razón.
Si vamos a tomar algo puede que nos sorprenda el precio que nos quieren cobrar. Cuando lo que vamos a pagar es un pintxo y una cerveza, no es para tanto, pero si la cuenta que nos acaban de traer es de una comida, el susto puede ser mayúsculo. Por lo tanto, es muy recomendable fijarse bien en el precio de lo que vamos a pedir, ya que podemos confiarnos y olvidar que los restaurantes (como todos los negocios) aprovechando tanta demanda tienen un alto coste.
Quien ya nos haya visitado en Sanfermines lo sabrá, no es lo mismo venir a Pamplona entre semana (cuando hay bastante gente) o en fin de semana (cuando hay mucha, mucha gente). Ninguna de las dos opciones es mejor o peor que la otra, pero conviene avisarlo, ya que depende lo que busquemos puede condicionarnos.
Si vamos con niños a algún lugar donde haya mucha gente como las barracas o los fuegos artificiales, tendremos que estar muy pendientes de ellos, ya que en cuestión de segundos pueden perderse y podemos llevarnos un mal trago. Una solución eficaz es escribir un número de teléfono en su brazo con un rotulador, de forma que cualquiera que se encuentre con ellos tenga a quien llamar.
Si no eres de por aquí, lee bien el cartel con el nombre de la calle en la que te alojas. Por mucho que te suene haber leído Calle Kalea, preguntar por dicha dirección no te llevara a ninguna parte. Kalea significa calle en euskera, y esta confusión es un clásico entre los guiris, que no te pase a ti.
Si eres de los que no quiere perderse de sus amigos, lleva algo que te caracterice. Preguntar "¿has visto a un tío de blanco?" será más inútil que un limpiaparabrisas en un submarino. Por otra parte, si tu elemento distintivo es un gorro, más vale que te lo grapes a la cabeza, porque si no te durará puesto exactamente el tiempo que tarde en cruzarse contigo el primer borracho.
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