El cohete o chupinazo marca el inicio de las fiestas desde la plaza consistorial, los pañuelos se anudan al cuello y comienzan 9 días de desmadre.
Es el acto de San Fermín con más repercusión internacional. Desde el 7 hasta el 14 de julio, a las 8 de la mañana los mozos corren delante de los toros, en un recorrido de 825 metros.
El Santo sale de la iglesia de San Lorenzo en procesión acompañado por las autoridades de la ciudad, para dar una vuelta por la parte vieja de Pamplona haciendo varias paradas.
La Monumental de Pamplona acoge la Feria del Toro dandose cita lo más granado de la tauromaquia. En esta feria hay dos formas muy diferentes de ver los toros. Sombra y sol.
Pamplona cuenta con 16 peñas, que disfrutan la fiesta como los que más. Al ritmo de la música más festiva, salen a animar las calles de Pamplona con una desbordante alegría.
Curiosa y peligrosa tradición implantada entre los visitantes más alocados y aventureros, que saltan desde una fuente situada en la calle Navarrería.
Todo lo bueno llega a su fin, y el día 14 de julio, cuando dan las 12 de la noche, los pamploneses dicen adiós a los Sanfermines. Han sido 9 días de locura, tradiciones,y mucha mucha fiesta.
El Riau Riau consiste en que un grupo de mozos y mozas impidan acudir a la Corporación Municipal a las vísperas de San Fermín, mientras se canta el Vals de Astráin.
La Pamplonesa es la protagonista del primer acto de cada día, a las 6.45 de la mañana, despertando a los vecinos y animando las calles de Pamplona.
A las 11 de la noche, una multitud se congrega en el parque de la Vuelta del Castillo para ver el espectáculo de los fuegos artificiales.
Uno de los actos con más tradición, en el que un grupo de figuras como gigantes, kilikis, cabezudos y zaldikos, pasea por las calles de Pamplona al son de diferentes músicas.
El Casino Principal de la Plaza del Castillo se convierte a eso de las 9 de la mañana en una pista de baile en la que se celebra este acto exclusivo.
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