El evento más internacional
Cientos, por no decir miles de personas, corriendo delante de seis toros bravos y seis cabestros, en un recorrido de 825 metros que conduce a los astados, desde los corrales de la cuesta de Santo Domingo hasta la plaza de toros, donde horas más tarde serán lidiados. Esa podría ser la definición del encierro, aunque quedarían fuera todas esas pequeñas sensaciones que sólo se perciben al verlo y hacen del encierro lo que es.
El evento, si todo va bien, no suele durar más de cuatro minutos, pero da pie a conversaciones que pueden extenderse durante horas. Y es que el encierro depara imágenes de altísima belleza y como no, momentos de mucha emoción y peligro, con las que disfruta por igual tanto quien es de Pamplona como quien no lo es.
Una tradición que data desde la época medieval y que cada año sigue atrayendo a más aficionados, unos dispuestos a jugarse el tipo delante de los toros, otros dispuestos a asistir en primera persona a uno de los espectáculos más emocionantes que existen.
Un evento que apasiona.
Publicidad